Estados Unidos e Israel atacan instalaciones nucleares de Irán; Teherán lanza represalias con misiles y drones
Por Redacción
Ciudad de México, 28 de febrero de 2026.- En una operación conjunta sin precedentes, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques aéreos masivos contra instalaciones nucleares clave de Irán en la madrugada del 28 de febrero, destruyendo partes del complejo de enriquecimiento de uranio en Natanz, el reactor de agua pesada en Arak y sitios de investigación en Fordow, según confirmó el Pentágono y el gobierno israelí.
El presidente Donald Trump anunció la acción desde la Casa Blanca: “Hemos neutralizado la amenaza nuclear iraní antes de que fuera demasiado tarde. Irán ya no tendrá capacidad para producir armas nucleares en el corto plazo”. La operación, denominada “Martillo de Medianoche II”, involucró bombarderos B-2 Spirit estadounidenses, cazas F-35 israelíes y misiles de crucero lanzados desde destructores en el Golfo Pérsico. Fuentes militares estiman que se lanzaron más de 150 proyectiles de precisión, con daños “severos e irreversibles” en al menos el 70% de las capacidades de centrifugadoras de alta tecnología.
Irán respondió de inmediato con una oleada de represalias: más de 200 misiles balísticos y drones Shahed-136 fueron lanzados contra bases estadounidenses en Iraq y Siria, y contra posiciones israelíes en el Golán y el Negev. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) reportó impactos directos en la base aérea Al-Asad en Irak y en instalaciones de inteligencia israelíes cerca de Tel Aviv. El saldo preliminar incluye al menos 18 muertos (12 soldados estadounidenses y 6 israelíes) y más de 80 heridos, aunque las cifras podrían aumentar.
El líder supremo Alí Jamenei declaró en un mensaje televisado: “El enemigo sionista y su amo estadounidense pagarán caro esta agresión. Nuestra respuesta no ha terminado”. Teherán activó sus defensas antiaéreas en todo el país y cerró el espacio aéreo, mientras el ministro de Exteriores Abbas Araghchi acusó a Washington y Tel Aviv de “crimen de guerra” y pidió una sesión de emergencia en el Consejo de Seguridad de la ONU.
La operación se da en medio de la escalada regional tras la declaración de emergencia nacional de Trump por Cuba y amenazas previas contra Irán por su programa nuclear y apoyo a grupos como Hezbolá y los hutíes. Analistas advierten que el ataque podría desencadenar una guerra abierta en Oriente Medio, con riesgo de cierre del Estrecho de Ormuz (por donde pasa el 20% del petróleo mundial) y subidas explosivas en los precios del crudo.
La presidenta Claudia Sheinbaum condenó la escalada y llamó a la desescalada inmediata: “México rechaza cualquier acción unilateral que viole el derecho internacional y pone en riesgo la paz mundial”. La ONU, la Unión Europea y China urgieron contención, mientras Rusia ofreció apoyo militar a Irán si la agresión continúa. El mundo observa con alarma los próximos movimientos de Teherán, que promete “respuesta proporcional y devastadora”.


















































