México y Estados Unidos inician negociaciones para revisar el T-MEC
Por Redacción
Washington D.C., Estados Unidos, 19 de marzo de 2026.- El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, inició este miércoles en Washington D.C. las primeras negociaciones técnicas con Estados Unidos para preparar la revisión del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), un proceso clave que debe formalizarse el próximo 1 de julio. Los encuentros, que incluyeron reuniones con el representante comercial estadounidense, Jamieson Greer, y el secretario de Comercio, Howard Lutnick, buscan establecer la agenda y los temas prioritarios antes de la revisión conjunta obligatoria que establece el tratado comercial.
El T-MEC, que entró en vigor el 1 de julio de 2020, tiene una cláusula que exige una revisión conjunta a los seis años de su implementación, por lo que el proceso formal debe comenzar en julio de 2026. Las conversaciones de este miércoles tuvieron un carácter preparatorio y técnico, con el objetivo de alinear posiciones y definir los puntos que se abordarán en la mesa de negociación formal, en la que también participará Canadá.
El contexto de estas negociaciones está marcado por la incertidumbre generada por las políticas arancelarias del presidente estadounidense, Donald Trump, quien recientemente ha impuesto aranceles a México y Canadá, acusándolos de facilitar el tráfico de fentanilo. Este panorama añade complejidad a un proceso que debe gestionar un intercambio comercial bilateral que supera los 800 mil millones de dólares anuales, una de las relaciones económicas más importantes del mundo.
Hasta el momento, no se han difundido detalles específicos sobre los temas concretos que se discutirán en la agenda, ni los resultados de las reuniones técnicas sostenidas. Tampoco se ha especificado la postura que adoptará Canadá en este proceso inicial, ni la fecha exacta para la siguiente ronda de conversaciones.
El proceso de revisión del T-MEC es visto como un termómetro de la relación comercial en Norteamérica y podría definir el rumbo económico de la región para los próximos años. La capacidad de los tres países para negociar en un entorno de tensiones políticas y medidas arancelarias será un factor determinante para el futuro del tratado.


















































