Mujeres migrantes retornadas presentan mayor multimorbilidad y dependencia en la vejez: UNAM
Por Redacción
Ciudad de Mexico, 19 de agosto de 2026.- Un análisis presentado por académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) indica que las mujeres mexicanas de 65 años o más que migraron a Estados Unidos retornan con peores condiciones de salud en comparación con aquellas que no salieron del país.
Sebastián Antonio Jiménez Solís, técnico académico del Instituto de Investigaciones Económicas (IIEc) de la UNAM, participó en la décima sesión del seminario permanente Migración, género y trabajo, donde expuso datos del Estudio Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México 2021 (ENASEM). Según estas estadísticas, en 2021 cerca de un millón de personas de 65 años o más en México declaró haber migrado en algún momento de su vida a Estados Unidos por motivos laborales; de ellas, más de 259 mil 900 eran mujeres.
La investigación detalla que el 43.9 por ciento de las mujeres migrantes de 65 años o más presentaba multimorbilidad, definida como al menos dos enfermedades crónicas, frente a 40.3 por ciento de las no migrantes. Además, el 29.9 por ciento de las adultas mayores migrantes presentaba dependencia funcional, porcentaje que se sitúa por encima del 26.8 por ciento registrado en las no migrantes. En el caso de los hombres del mismo rango de edad, la dependencia funcional fue de 19.4 por ciento entre migrantes y 15.1 por ciento entre no migrantes.
Sobre las condiciones de vida de este grupo, el estudio señala que el 45.9 por ciento de las adultas mayores migrantes son viudas y que 77.2 por ciento prefiere vivir en zonas urbanas para mantener cercanía con sus hijos, así como con sus nietas y nietos. Entre los factores que incrementan la probabilidad de que hayan migrado se encuentran tener bajo nivel de escolaridad, residir en localidad rural y vivir en hogares compartidos con otras generaciones.
Erika Martínez López, integrante del IIEc, maestra en Administración y especialista en Políticas de Cuidado, planteó durante el seminario que la migración femenina sucede por problemas de pobreza, desempleo y con el objetivo de ayudar económicamente a la familia. Al referirse a las condiciones de retorno de estas mujeres, Sebastián Antonio Jiménez Solís afirmó que son “no muy buenas”.














































