EE. UU. iza su bandera en Caracas tras siete años, restableciendo relaciones con Venezuela
Por Redacción
Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- La encargada de Negocios de Estados Unidos en Venezuela, Laura Dogu, encabezó este sábado el izado de la bandera estadounidense en la embajada en Caracas, un acto simbólico que marca el restablecimiento oficial de las relaciones diplomáticas tras siete años de ruptura. La ceremonia se realizó exactamente en el aniversario de la fecha en que la bandera fue retirada, el 14 de marzo de 2019, cumpliendo con el acuerdo anunciado por el Departamento de Estado el pasado 5 de marzo con las autoridades interinas venezolanas.
“Esta mañana, 14 de marzo de 2026, a la misma hora, mi equipo y yo izamos la bandera de los Estados Unidos, exactamente siete años después de haber sido retirada”, declaró Dogu tras la ceremonia, añadiendo un mensaje conciliador: “Seguimos con Venezuela”. El Departamento de Estado había anunciado previamente que se acordó “restablecer relaciones diplomáticas y consulares” con el gobierno interino liderado por Delcy Rodríguez.
El proceso de acercamiento se aceleró en las últimas semanas con visitas de alto nivel a Caracas. Funcionarios como el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario de Interior, Doug Burgum, viajaron a Venezuela en febrero y marzo para establecer asociaciones energéticas y definir agendas de trabajo bilaterales. Por parte venezolana, el excanciller Félix Plasencia fue designado como representante ante Estados Unidos.
El restablecimiento de relaciones ocurre en un contexto político complejo. En diciembre de 2025, la opositora María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz, fue homenajeada en una ceremonia abierta por el cantante venezolano Danny Ocean, quien se ha mostrado crítico con el gobierno. Recientemente, Ocean declaró que “a todos los venezolanos les gustaría conocer a María Corina”, reflejando las divisiones políticas internas que persisten a pesar del deshielo diplomático.
El izado de la bandera estadounidense representa el paso más visible en la normalización de unos vínculos que se rompieron en medio de sanciones internacionales, acusaciones de violaciones a los derechos humanos y un reconocimiento diplomático fracturado. Si bien el acto es simbólico, sienta las bases para una reanudación plena de las actividades consulares y el diálogo bilateral en áreas clave como energía y seguridad, aunque los detalles específicos de las condiciones acordadas para este restablecimiento no han sido divulgados en su totalidad.

















































