Detrás de las denuncias por abusos en sedes diplomáticas mexicanas: la Cancillería ordena: aguantar y no escalar
Por Redacción
Ciudad de México, 20 de enero de 2026. Un informe confidencial filtrado de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) revela que la instrucción interna ante las crecientes denuncias por abusos sexuales, acoso laboral y explotación en embajadas y consulados mexicanos es clara: “aguantar, no escalar y resolver de manera discreta para evitar daño reputacional al país”.
De acuerdo con documentos internos obtenidos por Animal Político y Proceso, y corroborados por fuentes de alto nivel en la Cancillería, desde 2024 se han registrado al menos 17 denuncias formales y más de 40 quejas informales por parte de personal diplomático, administrativo y de servicio en sedes en Europa, América Latina y Asia. Los casos incluyen tocamientos no consentidos por superiores, presiones para favores sexuales a cambio de ascensos o traslados, jornadas extenuantes sin pago de horas extras y amenazas de represalias si se denuncia.
En uno de los correos internos más comprometedores, fechado el 12 de noviembre de 2025 y dirigido a titulares de embajadas, la subsecretaria para Asuntos Multilaterales y Derechos Humanos, Martha Delgado, instruyó: “Ante cualquier situación delicada, priorizar la contención, el diálogo interno y la mediación. Evitar que los temas lleguen a la prensa o a instancias externas. El mensaje es aguantar y proteger la imagen de México en el exterior”.
La filtración coincide con la renuncia sorpresiva de la embajadora de México en Países Bajos, Liliana Martínez, el 15 de enero de 2026, quien en su carta de renuncia citó “condiciones laborales insostenibles y falta de respuesta a denuncias internas”. Fuentes cercanas aseguran que Martínez había reportado acoso por parte de un alto funcionario consular desde 2024, sin que se tomaran medidas efectivas.
En otros casos documentados:
- En la embajada en Madrid, una secretaria denunció en 2025 a su jefe directo por tocamientos reiterados; la respuesta fue un traslado forzado de la víctima a otra sede.
- En Lima, una trabajadora del servicio doméstico presentó queja por explotación laboral y amenazas; se le ofreció un acuerdo económico a cambio de silencio.
- En Berlín, dos funcionarias reportaron presiones sexuales para obtener mejores evaluaciones; la Cancillería optó por “mediación interna” sin sanción al denunciado.
La SRE, bajo el mando de la canciller Alicia Bárcena, ha negado sistemáticamente encubrimiento. En un comunicado del 19 de enero, la dependencia afirmó que “todas las denuncias son atendidas con apego a la ley y a los protocolos internos de prevención y atención a la violencia de género”, y que “no existe instrucción de ocultar hechos”. Sin embargo, las fuentes consultadas indican que la prioridad es “no generar escándalos internacionales” en un momento en que México busca fortalecer su posición en foros multilaterales.
Organizaciones como Mujeres en la Diplomacia y Fundación para la Justicia han exigido una investigación independiente y la creación de un mecanismo externo de denuncia para personal en el extranjero. Hasta el momento, la Cancillería no ha anunciado cambios en los protocolos ni sanciones públicas a funcionarios involucrados.
El caso pone en evidencia las grietas en la diplomacia mexicana y la tensión entre proteger la imagen del país y garantizar derechos laborales y seguridad para quienes representan a México en el exterior. La filtración ha generado indignación en redes sociales y llamados a que la presidenta Claudia Sheinbaum intervenga directamente.


















































