Inicia revisión obligatoria del T-MEC entre amenazas de Trump y presión por prórroga

Ciudad De México, 01 de julio de 2026.- El futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entra este miércoles en una etapa decisiva con el inicio de la revisión obligatoria prevista en el propio acuerdo comercial. La reunión trilateral, que se realizará de manera virtual, marca el comienzo formal del proceso de revisión del tratado, que entró en vigor el 1 de julio de 2020.

El proceso se da en medio de las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de abandonar el pacto si no obtiene cambios que favorezcan la manufactura de Estados Unidos. La administración Trump ha insistido en que el tratado no ha logrado frenar la deslocalización de empresas ni reducir el déficit comercial estadounidense con sus vecinos. En contraste, México y Canadá han manifestado públicamente su intención de prorrogar el acuerdo por otros 16 años.

Entre las principales propuestas de Washington destaca un endurecimiento de las reglas de origen para la industria automotriz. La Casa Blanca plantea elevar del 75 al 82% el contenido regional que debe tener un vehículo para acceder al libre comercio y exige que al menos la mitad de los componentes de un vehículo provengan de Estados Unidos. El gobierno estadounidense también busca ampliar estos requisitos a nuevas autopartes y a industrias como la electrónica, así como modificar disposiciones relacionadas con el comercio agrícola, los metales y otros sectores estratégicos para incentivar una mayor producción dentro de su territorio.

Ante estas exigencias, el gobierno mexicano ha fijado una línea roja en las propuestas estadounidenses para limitar las exportaciones agrícolas mexicanas durante las temporadas de cosecha en Estados Unidos. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, advirtió recientemente que México no aceptará restricciones de ese tipo y aseguró que, de concretarse, el país buscaría proveedores alternativos para productos agrícolas estadounidenses, incluido el maíz. Ebrard ha advertido además que someter al tratado a revisiones anuales generaría incertidumbre para las inversiones necesarias para fortalecer las cadenas productivas de Norteamérica.

Sobre el escenario de no llegar a un acuerdo de extensión, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declaró: “Si el día de hoy no hay la decisión de Estados Unidos de prorrogar 16 años, el tratado se mantiene por los próximos 10 años que es su vigencia hasta el 2036 y se revisaría cada año”.

Aunque especialistas consideran que las amenazas de Trump forman parte de una estrategia de negociación, empresarios de Estados Unidos, México y Canadá observan con preocupación el proceso. Sectores como el automotriz, el agrícola y el acerero dependen de cadenas de suministro profundamente integradas desde hace más de tres décadas, por lo que un eventual debilitamiento del T-MEC podría afectar inversiones, empleo y comercio regional.

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