Del orador al mentor: los maestros que trascienden, más allá de “sólo dar clases”

Redacción

Ciudad de México.- Tradicionalmente, el docente fue considerado como la principal y única fuente de conocimiento. Un archivo que vertía su información en un nuevo recipiente para el saber, y por lo mismo, casi la única fuente de información, junto con los libros y otros documentos y registros físicos, con procesos para llevar a la práctica. Pero la realidad cambia constantemente y, con la casi omnipresencia de la digitalidad, la infinita cantidad de datos y de información que hallamos en la web, esta figura clásica se ha quedado atrás o, mejor dicho, se ha visto también en la necesidad de evolucionar.

Los estudiantes preparatorianos actuales tienen acceso a incontables herramientas de conocimiento y pueden aproximarse a procesos que antes sólo era posible en la presencialidad. Por supuesto que este acceso desmedido a datos es un riesgo y no siempre la información que se encuentra en el mundo digital es confiable. ¿Cuál es entonces el rol de los maestros ante esta realidad? Los estudiantes no necesitan a una persona que repita lo que ellos fácilmente pueden encontrar en Google, pero sí que necesitan de la guía y acompañamiento de un docente. Alguien que, con su expertise, sea capaz de orientarles para que puedan discernir, filtrar, seleccionar adecuadamente la información valiosa o verídica.

Este maestro se vuelve, a su vez, un orientador que pueda brindarles herramientas para dar sentido a lo que ven y conectarlos con su propósito de vida. La transformación educativa exige un profesor así: que sea un arquitecto de experiencias. Su relevancia está en guiar al estudiante en un mar de información para transformarla en saberes significativos y aplicables. Este cambio no sólo impacta en el aprendizaje, también en la permanencia escolar y en el bienestar emocional de los jóvenes. Un docente que acompaña y conecta con el propósito del alumno contribuye en la reducción de la deserción escolar y en el fortalecimiento de la salud mental, dos retos centrales de la educación media superior.

En este escenario, Tecmilenio, reconoce que las trayectorias educativas actuales no son lineales, sino que requieren flexibilidad, adaptación y visión de futuro, y apuesta por una redefinición del profesor como un acompañante, orientador y dador de sentido. Como un humano con escucha activa y voluntad para abonar a la felicidad y realización de las vidas jóvenes en las que impacta su actuar docente y, a su vez, un puente entre el exceso de información y su significado y práctica; un curador. La educación no es un proceso aislado, sino un motor de cambio real, capaz de impactar en la vida cotidiana y en los proyectos personales de los jóvenes.

Tecmilenio se ha consolidado como referente en la formación de docentes. Maestros que no sólo enseñan, sino que acompañan, inspiran y ayudan a los jóvenes a construir su propósito de vida, integrando competencias socioemocionales y habilidades tecnológicas. La institución capacita a sus profesores en competencias humanas y herramientas digitales, preparándolos para ser los facilitadores que la nueva generación exige.

“Hoy los estudiantes ya no necesitan que el profesor sea la única fuente de conocimiento, porque la información está en todas partes. Lo que sí necesitan es alguien que los acompañe, que les ayude a filtrar, a encontrar sentido y a conectar lo que aprenden con su propósito de vida. Ese es el verdadero valor del docente en la preparatoria actual”, señala Abismael Reséndiz, Vicerrector Académico de Preparatoria de Tecmilenio.

Diversos informes internacionales coinciden en la necesidad de este cambio. El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial destaca que las habilidades humanas y estratégicas son decisivas para mantenerse vigente en un entorno cambiante. La educación preparatoria no puede ignorar esta realidad.

Esta transición del docente de orador a mentor, no es un “simple” cambio. Es una franca evolución. Un cambio tangible, tan necesario, que los estudiantes reconocen en esta metodología un verdadero camino hacia su bienestar futuro y su realización profesional y humana, porque se extiende a la vida cotidiana e impacta en los proyectos de vida de los jóvenes. En palabras más concretas, el profesor que sólo dicta sus materias está destinado a desaparecer, porque se aleja de las trayectorias y de su propósito.

El modelo educativo de Tecmilenio impulsa esta visión de aprendizaje a lo largo de la vida, donde el acompañamiento docente es parte esencial de la formación. Al ser flexible, integra propósito, bienestar y tecnología como ejes centrales, preparando a los jóvenes para enfrentar los retos de un mundo dinámico y competitivo.