Muerte bajo custodia y muro fronterizo marcan política migratoria de Trump
Por Redacción
Ciudad de Mexico, 18 de marzo de 2026.- La administración del presidente estadounidense Donald Trump enfrenta críticas por la muerte de un solicitante de asilo bajo custodia migratoria y el avance de la construcción de un nuevo muro fronterizo, en medio de una política de seguridad que incluye operativos en ciudades y un despliegue militar controvertido. Mohammad Nazeer Paktiawal, un ciudadano afgano de 48 años, falleció mientras estaba detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Texas, luego de presentar dificultades respiratorias, aunque la causa oficial de muerte aún no ha sido determinada por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Paralelamente, las autoridades estadounidenses avanzan en un proyecto de infraestructura fronteriza que incluye la construcción de 230 millas (370 kilómetros) de barrera, con un tramo clave de 110 kilómetros entre El Paso, Texas, y Ciudad Juárez, Chihuahua. La inversión aproximada para reforzar la frontera asciende a 4 mil 500 millones de dólares. Este muro, descrito como una estructura negra, forma parte de las promesas de campaña de Trump para endurecer el control migratorio.
La muerte de Paktiawal ha generado cuestionamientos sobre las condiciones de detención y el trato a los migrantes bajo custodia federal. El DHS reportó que el hombre comenzó con problemas respiratorios la noche de su detención, pero se abstuvo de proporcionar detalles sobre la causa del deceso, pendiente de una investigación interna. Este caso se suma a la polémica por las muertes de dos ciudadanos estadounidenses, Renée Nicole Good y Alex Jeffrey Pretti, durante operativos migratorios en Minneapolis, Minnesota, cuyas circunstancias específicas tampoco han sido aclaradas por las autoridades.
En otro frente, la política migratoria de la administración Trump sufrió un revés con el retiro del jefe de la Patrulla Fronteriza, Gregory M. Bovino. Aunque no se ha especificado si su salida fue voluntaria o forzada, su partida coincide con un periodo de intensificación de operativos internos, los cuales han sido blanco de críticas por parte de legisladores y grupos defensores de derechos humanos. En una audiencia congresional, el secretario asistente Joseph M. Humire se reservó al comentar sobre una posible decisión de Trump de desplegar el ejército durante procesos electorales, mientras altos mandos militares, incluidos los generales Gregory M. Guillot y Francis L. Donovan, han afirmado que no acatarían una orden ilegal.
El contexto de estas medidas se enmarca en una representación política significativa: cerca de 38.8 millones de personas de origen mexicano residen en Estados Unidos. Las tensiones en la frontera y las políticas internas continúan definiendo la relación bilateral, con México observando de cerca las consecuencias humanitarias y sociales de las decisiones de su vecino del norte. La expectativa ahora se centra en los resultados de las investigaciones pendientes y en la posible evolución de una estrategia de seguridad que ha dividido opiniones dentro y fuera de Estados Unidos.















































