Ola de violencia deja asesinatos de alto perfil en Guanajuato y Oaxaca

Por Redacción

Ciudad de Mexico, 15 de marzo de 2026.- Una serie de ataques violentos en los últimos días ha cobrado la vida de al menos tres personas en distintos puntos del país, incluyendo al esposo de una alcaldesa en Guanajuato, una joven emprendedora en Oaxaca y un activista ambiental en Nayarit, evidenciando la persistente inseguridad en varias regiones. Los hechos, ocurridos entre el 11 y el 14 de marzo, no parecen estar conectados entre sí, pero reflejan patrones de violencia dirigida.

En Jerécuaro, Guanajuato, Eduardo Olvera García, esposo de la alcaldesa del municipio, fue asesinado a balazos en un bar. El ataque ocurrió alrededor de las 20:30 horas, según reportes de medios locales. Hasta el momento, las autoridades no han informado sobre posibles motivos o detenidos relacionados con este crimen que impacta directamente a la esfera política local.

Paralelamente, en Juchitán, Oaxaca, la joven Araceli Nieto, de 19 años y descrita como una emprendedora, fue asesinada también a tiros. Aunque se ha manejado la hipótesis de que el crimen podría estar relacionado con extorsiones, la Fiscalía estatal no ha confirmado oficialmente este vínculo ni ha proporcionado avances sustanciales en la investigación. Este feminicidio se suma a los 11 registrados en Oaxaca durante lo que va del año.

En un tercer incidente, el activista ambiental Erik Saracho Aguilar fue atacado a balazos la mañana del 11 de marzo en Bahía de Banderas, Nayarit. Saracho, quien se encontraba en una reunión con desarrollistas inmobiliarios, resultó gravemente herido. La Fiscalía de Nayarit ha ofrecido una recompensa de 100,000 pesos por información que lleve a la captura del o los atacantes, aunque no se ha especificado si existe una línea de investigación relacionada con su activismo.

Estos casos ocurren en un contexto nacional donde la violencia sigue siendo un desafío central. Mientras tanto, en otros estados como Chiapas, grupos católicos han realizado manifestaciones, como un viacrucis, para exigir justicia por el asesinato de un sacerdote, mostrando cómo la violencia impacta a diversos sectores de la sociedad. Las investigaciones en los tres casos principales siguen su curso, con pocos detalles públicos sobre el avance de las mismas o la identidad de los responsables.

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